Compartición

La compartición de archivos

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La compartición o intercambio de archivos se refiere al uso mancomunado de diversos contenidos digitales, tales como documentos, archivos multimedia y programas de computación; por parte de un grupo de personas en el ámbito de una determinada red.

Dichas personas pueden tener diferentes niveles de acceso denominados privilegios, los cuales pueden facultarles, entre otras cosas, para leer, editar, copiar o imprimir dichos contenidos digitales. Póngase el énfasis en que, de acuerdo a la anterior definición, es necesario que el intercambio de información tenga lugar dentro de una red, de modo que si el mismo se realiza, por ejemplo, a través de una memoria USB, no calificaría propiamente como compartición de archivos.

Este tipo de intercambio ayuda a aumentar la productividad. Tomemos el caso de una empresa cuyos trabajadores utilicen un editor de textos como Microsoft Word, como pudiera serlo un periódico. En primer lugar, resultaría en extremo oneroso para el dueño del periódico tener que adquirir una licencia de producto para que cada uno de sus articulistas use ese programa legalmente y, suponiendo que en efecto realizase dicho gasto, los procesos se ralentizarían sobremanera si no mediasen redes: cada escritor tendría que almacenar sus documentos digitales en diferentes medios de almacenamiento externo (como memorias USB, discos compactos, etc) para posteriormente hacérselos llegar al editor, para que éste revise y apruebe dichos artículos antes de su publicación.

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Ahora bien, el intercambio de archivos le permitiría a dicho periódico, en primer lugar, tener varios ordenadores en red bajo una sola licencia de Microsoft Office y que se le asigne a cada escritor una ubicación en el servidor para que, una vez que culminen sus artículos, puedan almacenarlos en dicha red y el editor del periódico pueda revisarlos sin la necesidad de emplear medio físico alguno.

Asimismo, pudiera configurarse en dicho servidor el uso compartido de archivos, de modo que cada escritor pueda tener privilegios para ver y editar sus propios documentos pero no los de terceros, mas pudieran asignársele al editor del periódico privilegios más amplios de lectura y escritura y, finalmente, los más amplios privilegios de todo tipo al dueño del periódico.

El simple hecho de tener un ordenador con acceso a Internet y una cuenta de correo electrónico configurada, por medio de la cual se envíen archivos, también se considera compartición de archivos, pues justamente se haría dentro de la Web que es la mayor red que existe en el mundo.

En efecto, actividades que hoy en día consideramos rutinarias califican como compartición de archivos; por ejemplo, alguien toma una foto en un dispositivo móvil y la envía por un servicio de mensajería instantánea como Whatsapp. Tanto si lo hace empleando los datos conferidos por su operador móvil o bien conectado a una señal inalámbrica emitida por un enrutador enlazado a un plan de datos de banda ancha, en ambos casos se estaría enviando un archivo por medio de una red, por lo que se configura nuevamente la compartición de archivos.